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La construcción de un
planeta más inteligente.
El blog de un planeta más inteligente.


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23/04/2014
9:53
 

El Cloud o computación en la nube es el nuevo modelo de relación entre proveedores y clientes. El pago por uso es preferido sobre la compra con una frecuencia creciente. Los servicios en la nube de infraestructura, plataforma y software han entrado con fuerza en la informática empresarial. En la cúspide está Watson, la cognición como servicio.

Pago por uso

Un bien muy costoso solo puede ser compartido. Es el caso de los aviones en el que solo los millonarios pueden poseer uno mientras que el resto pagamos por usarlo. Siguiendo con el transporte, el automóvil es una opción mixta: muchas personas poseen un automóvil, pero otras prefieren el transporte público como bus o metro, el uso de un automóvil público como el taxi o el alquiler puntual de un automóvil. Cada opción tiene sus ventajas e inconvenientes. Rara vez la posesión es ventajosa económicamente: el coste de amortizar un coche equivale a tomar centenares de taxis. El vehículo de alquiler no necesita ni mantenimiento ni atención y puedo usarlo en cualquier ciudad a la que viaje.

En la informática de consumo está comenzando a suceder lo mismo. El terminal es propiedad del usuario, sea éste un PC o un smartphone. Determinados productos como la música o las películas están pasando al pago por uso. Las ventajas son evidentes. Escucho la canción que quiero cuando quiero sin necesidad de comprarla, bajarla, almacenarla, ordenarla, hacer copias de seguridad y demás.

Un último ejemplo es el almacenamiento en la nube. Es lo más cercano al cloud entre los consumidores. En lugar de (o además de) tener un disco duro en el que almaceno mis contenidos, tengo un almacenamiento en la nube donde los alojo. De nuevo, esto tiene muchas ventajas: no me ocupo del mantenimiento, mis contenidos están disponibles desde cualquier ubicación y puedo sincronizarlos entre todos mis dispositivos, ya se trate de un PC, una tableta, un smartphone o el acceso por la web desde un terminal que no es de mi propiedad.

Cognición como servicio

Servicios en la nube

Servicios en la nube, Iaas, Paas y Saas

La informática empresarial es mucho más compleja que la de usuario. Cualquier organización pequeña tiene varios servidores, nodos de red y servidores de almacenamiento. Una empresa media tiene decenas de ellos. Y empresas algo mayores tienen centenares de equipos. En determinados casos llegan a miles. Su adquisición es muy costosa. El mantenimiento es caro y muy complejo. La renovación de los equipos es difícil. El personal dedicado es grande. La compatibilidad entre los equipos y el SW ha de ser permanentemente evaluada. El espacio físico necesario para alojar los equipos es grande, así como el consumo eléctrico y la obligatoria refrigeración. La virtualización de los equipos es pequeña y por lo tanto su aprovechamiento es deficiente.

Todo lo anterior ha llevado a que las organizaciones se vuelvan hacia el nuevo modelo de gestión de los recursos de computación que promete la informática en la nube: el cloud. La idea es proporcionar todos estos recursos como un servicio, as a Service, aaS. El proveedor se ocupa de la gestión de los activos y el cliente contrata un determinado nivel de servicio mediante un contrato de pago por uso. Dependiendo del nivel de los recursos proporcionados estaremos hablando de Infraestructura como Servicio, IaaS, Plataforma como Servicio, PaaS, o Software como Servicio, SaaS.

En Iaas, el proveedor proporciona hardware hasta la capa de virtualización, lo que incluye la red, el almacenamiento, los servidores y la virtualización. Sobre ello, el cliente instala los sistemas operativos que quiere, la gestión de usuarios, aplicaciones…

PaaS incluye los sistemas operativos, el middleware y el entorno de ejecución. En este modelo, el proveedor proporciona todo lo necesario de modo que el cliente se dedica solo a desarrollar y gestionar sus aplicaciones de negocio.

SaaS es un modelo en el que toda la informática está gestionada por el proveedor y el cliente solo se dedica a gestionar su empresa y sus procesos de negocio.

Cognición como servicio

IaaS, PaaS o SaaS son algunos de los modelos actuales, pero otros están naciendo cada día.

¿Y si lo que un proveedor nos ofrece es más aún que todo eso? ¿Y si pone a nuestra disposición nada menos que la cognición? No será la cognición humana pero sí algo que nos ayude en nuestro propio pensamiento diario. Es lo que podemos llamar Cognition as a Service, CaaS.

Una aplicación de tu smarphone te recuerda que es el cumpleaños de Pedro y cuáles son sus aficiones. Hablas con tu teléfono y mantienes un diálogo sobre tus vacaciones: te recomienda lugares de destino según las fechas del viaje. Tus gafas reconocen a María y te recuerdan un pasaje de vuestras vidas en común que no deberías olvidar en ese momento. El catálogo de aplicaciones que usen la Cognición como Servicio es inacabable.

Desde luego la cognición cibernética es hoy un bien muy caro. Muy pocos pueden poseer superordenadores que mantengan un dialogo casi humano. Por ello el pago por uso es imprescindible.

Todo será más inteligente, los teléfonos, los coches, las gafas o las casas. Pero en realidad ninguno de ellos tiene por qué serlo. Todos contratarán la Cognición como Servicio. El caso más notable es IBM Watson. Ya no es un superordenador. Es un servicio en la nube. Mediante el programa Watson Ecosystem, los desarrolladores pertenecientes a empresas de cualquier tamaño pueden, a través de APIs, incluir las capacidades cognitivas de Watson en su aplicación usando Watson Developer Cloud.

El pago por uso ha llevado al mundo de la computación a usar los servicios en la nube, el Cloud. Hoy existen distintas modalidades de Cloud. Un servicio que está llegando, es claramente disruptivo y va a facilitarnos la vida consiste en poner la inteligencia al alcance de nuestras manos. Es el mundo de la flamante Cognición como Servicio.

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15/04/2014
14:08
 

Dario de Judicibus, consultor polifacético de IBM especialista en tecnología aplicada al negocio de la moda, publicó en 2010 un artículo llamado “Total Reality Manifesto”. En dicho ensayo, el autor desarrolló una visión donde los dos mundos, el físico y el digital, se fusionan en una única realidad en la que átomos y bits se mezclan creando la llamada “realidad total”.

Mas allá de los primeros experimentos de realidad virtual que todos conocemos (aunque casi nadie se acuerda ya de la burbuja de Second Life) y de los juegos y aplicaciones donde se utiliza la capacidad de recrear un mundo digital delante de nuestros ojos, la realidad total nos introduce de lleno en un mundo de datos tipo “Matrix”.

Para entender el concepto, imaginemos la web y quitemos todos los interfaces que hasta hoy se han creado para interactuar con la red de redes: pantallas de ordenadores, tablets, teléfonos móviles… y ahora sustituyamos estos dispositivos o puertas al mundo digital por objetos cotidianos. Dejemos que estos objetos: televisores, electrodomésticos, relojes, coches, mesas… estén conectados a la web e interaccionen con nosotros. De repente, esa red de objetos, la internet de las cosas, nos envuelve y bombardea con datos y por tanto estamos inmersos en un universo de información relevante para cada uno de nosotros en cualquier lugar y en cada momento.

¿Cómo va a afectar esa realidad total a nuestro día a día? Pues totalmente, valga la redundancia, ya que la experiencia va a ser constante e inmersiva (dejando a nuestra voluntad la capacidad de poner las barreras necesarias para la intimidad personal o la desconexión voluntaria).

Veamos el ejemplo del impacto de la realidad virtual en el comercio: de repente no hace falta buscar información sobre los productos sino que son éstos los que nos informan a nosotros con aquellos datos que nos interesan. Cada uno de nosotros se convierte en un nodo de una gran red de la cadena de suministro. Cuando nos falta algo, el pedido es lanzado a través de una simple orden hablada o de un gesto, incluso de forma predictiva, haciendo que nos llegue a casa antes de que lo necesitemos de forma urgente. La relación entre cliente y proveedor se transforma; para el vendedor el producto deja de ser su foco para estar todo centrado en el cliente: quién es y qué quiere. Sus deseos son órdenes. Es el comercio inteligente de verdad.

Este futuro imaginario está a la vuelta de la esquina: los móviles y las redes sociales están estrechando el gap entre ambos mundos, pero dentro de nada tendremos nuevos objetos que de forma disruptiva nos van a abocar a la realidad total: hablo de gadgets como las Google Glass, un dispositvo que convierte a un objeto cotidiano como unas gafas en una puerta de entrada al mundo digital (por cierto, ¡IBM ya imaginó exactamente el mismo concepto en el año 1999!).

Imagen de previsualización de YouTube

             (Imágenes correspondientes a un spot de televisión de IBM del año 1999)

Hoy los móviles, mañana las gafas ¿y después? Quién sabe, nos acercamos vertiginosamente a la singularidad que predijo Ray Kurzweil, el punto en el que los avances tecnológicos se aceleran hasta el punto que se escapan de nuestra comprensión.

Bienvenidos a la Realidad Total: pónganse sus gafas y tomen asiento, el espéctaculo está a punto de empezar.

Siguiendo la definición en Wikipedia, el concepto de cognición hace referencia a la capacidad que tienen los animales de procesar la información a partir de la percepción, el conocimiento adquirido (experiencia) y características subjetivas que permiten valorar la información.

Dentro de los sistemas de información, cuando hablamos de sistemas cognitivos, nos referimos a sistemas que aplican características casi humanas a la hora de combinar y manipular ideas y que, junto con las fortalezas del mundo digital, son capaces de resolver problemas de gran escala con un alto nivel de fiabilidad y de forma sistemática y repetitiva. Son sistemas capaces de aplicar deducción, razonamiento inductivo, toma de decisión y aprendizaje. De este modo, pueden extender la capacidad humana en las áreas de razonamiento y analítica, mientras que las personas seguiremos aportando la creatividad, la moral, la empatía y el juicio.

Un sistema cognitivo debe ser capaz de navegar en la complejidad del lenguaje humano, entendiendo su significado. Debe también ingerir y procesar grandes cantidades de datos estructurados y no estructurados; y por último, debe generar y evaluar diferentes posibilidades. Y todo ello con la posibilidad de escalar su capacidad de procesamiento de acuerdo con la magnitud del problema.

Watson es el sistema cognitivo que demuestra todas estas características. No entiende las palabras de forma individual, entiende los conceptos a partir de las estructuras del lenguaje, desde cada párrafo infiere el conocimiento de forma fiable bajo circunstancias cambiantes. Watson constituye una nueva arquitectura de computación capaz de percibir, predecir y ejecutar, un nuevo paradigma para una nueva clase de soluciones industriales.

Tres son las tecnologías que hacen diferente a Watson son:
• El procesamiento del lenguaje natural, que le permite romper la barrera de la comunicación entre los sistemas y los humanos.
• La generación automática de hipótesis, dejando a un lado el modelo determinista que históricamente utilizaban los sistemas.
• El motor de aprendizaje, que va siguiendo las opciones que toma el usuario y alimentando el motor de razonamiento para la generación de futuras respuestas.

Por todo ello, en IBM pensamos que Watson contará con un papel de peso en el próximo futuro en numerosos ámbitos de aplicación. Gracias a él, las empresas y organizaciones serán más capaces de analizar, comprender y utilizar los datos de que disponen y, en consecuencia, de tomar mejores decisiones.

Las nuevas tecnologías (social business, mobile, big data y la nube) son un factor de cambio y, gracias a ellas, se está impactando en muchas áreas de nuestra vida cotidiana. No hay más que ver las cinco predicciones acerca del uso de la tecnología cognitiva.

Una de las áreas de mejora, que además es pilar indiscutible de cualquier empresa u organización, es la plantilla. Impactar positivamente en la plantilla, hacer que la misma esté motivada y centrada en objetivos comunes, aprovechar la inteligencia colectiva e incorporar a aquellas personas más adecuadas en cada puesto de trabajo impacta positivamente no sólo en los resultados de la empresa, sino en todas los afectados por su trabajo: clientes, empleados, proveedores, socios y la sociedad en general.

En un momento en el que la competitividad y la innovación marcan el futuro de las empresas, el trabajo del departamento de Recursos Humanos es clave para conseguir alinear y optimizar el talento disponible con las necesidades y la cultura de la organización. Este departamento, además, es responsable del desarrollo de las personas y de la capitalización del conocimiento colectivo.

Las tecnologías referidas tienen la propiedad de poder acercar a las personas en un entorno de trabajo cada vez más deslocalizado y globalizado, lo cual permite  humanizar el trabajo. Ya en muchos ámbitos hay muchas personas que hablan de RR.HH. como el departamento de Relaciones Humanas.

En definitiva, la gestión de talento cobra un gran protagonismo. Y hacerlo de forma inteligente da sus frutos. La gestión de las personas que componen una plantilla de una organización tiene cinco pilares que proporcionan ventajas competitivas:

  1. Adquisición. La atracción, selección, contratación y acogida de nuevos empleados (internos o externos) es un área clave para tener siempre a las personas más determinantes dentro de la empresa. No solo personas que sean expertas en su área de conocimientos, sino penosas que tienen las habilidades necesarias para hacer su trabajo de la mejor forma posible. Además, personas cuyas preferencias personales están en sintonía con la cultura y el propósito de la empresa. Estas personas son las que marcarán la diferencia en el futuro.
  2. Liderazgo y compromiso. Está demostrado que los empleados cuyo trabajo tiene un propósito están más comprometidos y, por tanto, tienen mejores resultados. Hay que dedicar tiempo a definir y conocer la cultura empresarial y a comunicar los objetivos como organización. Compartir cultura y objetivos da lugar a confianza, y la confianza aumenta el compromiso. Y  el compromiso hace que las personas estén motivadas, quieran hacer las cosas mejor y no abandonen la organización.
  3. Optimización. Compartir información, experiencias, identificar expertos, etc., son aspectos que cultivan la innovación. La formación y desarrollo de los empleados también es clave para ganar competitividad. Pero teniendo en cuenta que no todos aprenden igual ni que todos necesitan la misma cantidad y tipo de formación. Hay que saber qué, cuándo y de qué forma ofrecer esta formación a cada empleado de forma individualizada. Las redes sociales, los sistemas de formación (presencial, online), los cursos informales, los programas de formación abiertos, etc., están cambiando la forma en que las personas adquieren conocimiento y habilidades.
  4. Recompensas. Para mantener la motivación y el compromiso hay que invertir en el reconocimiento de las personas. De nuevo, cada persona se siente reconocida de una forma particular, por lo que hay que diseñar programas de reconocimiento individualizados, ofreciendo a cada empleado lo que necesita en el momento oportuno.
  5. Conocimiento. Toda la información disponible de la plantilla debe servir como fuente de inspiración para obtener la visión necesaria de las necesidades de la organización. Hay que conocer que los objetivos comunes y la cultura están teniendo efecto, y corregir lo que sea necesario en el momento adecuado. Para ello es indispensable el uso de técnicas de “big data” y analytics. La tecnología cognitiva puede dar una serie de soluciones a la hora de aplicar el conocimiento que se tiene de la plantilla en el resto de puntos vistos anteriormente.

En resumen, es un gran momento para echar un vistazo a cómo se puede mejorar el trabajo a través de los propios trabajadores e impactar de forma positiva tanto en los propios empleados como en los resultados.

Imagine el potencial de una plantilla compuesta por personas formadas, comprometidas y productivas.
Esto es Smarter Workforce.

La experiencia del cliente no es un concepto de moda, pasajero y discutible. Un cliente más sofisticado, acostumbrado a decidir cuándo y a través de qué canal interactuar con las empresas, obliga a incorporar un adecuado diseño de la experiencia en cada interacción. Un banco 100% virtual, simple.com, es una clara prueba de ello.

​La presión de un cliente más sofisticado, la competencia creciente (con jugadores tradicionales y nuevos competidores de fuera de la industria) así como las diferentes crisis surgidas globales, regionales y locales han forzado a los bancos e instituciones financieras a pensar en poner al cliente en el centro. Ahora bien, estas instituciones han trabajado durante cientos de años en algunos casos con una visión orientada a productos, y el cambio no representa un desafío menor. El cambio implica no sólo renovar mensajes de marketing, o los canales, sino cambios muy profundos, que abarcan temas culturales (cambiar un enfoque de “tengo un producto, a quién puedo vendérselo” a “tengo un cliente, estas son sus necesidades, cómo puedo ser el mejor en satisfacerlas”), cambios de procesos e inclusive cambios organizacionales, etc. Después de todo, si se analizan las métricas por las que son evaluadas las diferentes unidades de negocio, difícilmente se logrará encontrar indicadores que involucren al cliente y a su satisfacción en forma sistemática. Aquí aplica mi frase de cabecera: “las métricas generan conducta”.

Claramente, lograr un viraje hacia el cliente para estas organizaciones es similar a hacer girar un transatlántico, no es una tarea simple ni rápida. Pero definitivamente tiene su recompensa. Miremos el caso de simple.com

simple.com es un banco virtual que opera en Estados Unidos, fue creado en Julio de 2012. Para su primer aniversario en Julio 2013 el banco había logrado un suma de 1 billón de dólares (un millón de millones) administrados y 100.000 clientes, en un esquema de suscripción por invitación. Nada despreciable para un banco que no tiene ni una sucursal o agencia, con presencia solo web y móvil. El banco te invita a cambiar tu vieja y tradicional institución por una moderna, simple y transparente. Sin cargos ni tasas ocultas, sin sorpresas.

Ahora bien, simple.com dedicó 4 años de preparación para lograr la experiencia de usuario. De hecho te recomiendo ver el video que está en la home page de simple.com, que presenta en forma, muy “simple” la experiencia del usuario que proponen.

simple.comvideo

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